por Damián Cabrera
jueves, 19 de septiembre de 2013
Presentación del libro "Deguaû de-gua'u. El ángel de la muerte" de Jorge Canese
por Damián Cabrera
miércoles, 8 de mayo de 2013
xsms 5/A
Está del revés. El asiento y estira pero nunca antes. Otra vez el horizonte. Es blando y mojado en el olor. Buscá en la heladera. El pedazo de jamón tiene. Hace un mes y medio, por primera y última vez. Peluzas blancas y peluzas verdes. Quiero ser violento. Ayer.
sábado, 16 de junio de 2012
Sobre el caso Curuguaty y los medios de comunicación
domingo, 13 de noviembre de 2011
xsms 4/A. Buzo gris
domingo, 11 de septiembre de 2011
xsms: 3/A: mucho gusto
Ir a xsms 3/B: fluidos
lunes, 29 de agosto de 2011
x sms 2/A: contador
sábado, 20 de agosto de 2011
x sms 1/A: mototaxista
martes, 17 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
Declare indepenDANCE
Ayer, por primera vez en mi vida, desfilé en el marco de las fiestas patrias. No lo habría hecho voluntariamente, pero corría el riesgo de perder mi empleo si no lo hacía; así de importantes son los desfiles para algunas personas.
Me sentí un asco. Un alumno se acercó y me dijo "profe, yo no le veo mucho sentido a esto del desfile", y yo le dije "yo no le veo ninguno", pero la verdad es que sí que tiene mucho sentido, y por eso me asusta.
El secretario del colegio donde enseño no dejaba de decirme que mi pelo seguía demasiado largo, a pesar de que me lo corté para la fecha (él y los demás profesores se habían pelado). Se acercó y me dijo "¡marche, profesor!", y yo le respondí que yo no marchaba, entonces se paró detrás mío a contar "un, dos, tres, cuatro, cuatro, un, dos, tres, cuatro, cuatro...". A los chicos no dejaban de gritarles para que se mantuvieran en las filas, y las maestras levantaban las manos al estilo reina de belleza y saludaban a ambos lados. Yo miraba al suelo.
Cuando pasamos frente al palco donde Sandra McLeod de Zacarías, su esposo Javier Zacarías, entre otras autoridades estaban sentados, tuve el original deseo de pararme en medio, sacar un altavoz y empezar a cantar "declare independence" de björk. Los demás profesores alrededor mío deberían girar frente al palco y dar saltitos, como los soldaditos del video, y la banda lisa del colegio marcaría el ritmo. Vería a Sandra Zacaríaz agitar los puños cerrados junto a su cara dando gritos, y a la supervisora local tapándole los oídos al busto del Mariscal López. Vería, a tantas maestras teniendo espasmos orgásmicos en la avenida Bernardino Caballero, y a tantas madres corriendo espantadas arrastrando a sus niños. Vería cómo Björk se acerca a lo lejos y me da un beso, y corremos hasta el puente de la Amistad donde las aguas tienen un color amarillo fosforescente.
sábado, 2 de abril de 2011
Me quedé sin palabras
lunes, 7 de marzo de 2011
Revista-espacio de expresión cultural EL TERERÉ
"DE MANO EN MANO, DE BOCA EN BOCA".
La Revista-espacio de expresión cultural EL TERERÉ es un proyecto iniciado en 2006 como un espacio alternativo de comunicación escrita en el ámbito universitario. Apuesta por contenidos críticos sobre cultura, cuestiones estéticas, política, educación, acostumbrada a un lenguaje que roza lo literario.
Tras una larga hibernación, EL TERERÉ retoma su compromiso con el lenguaje en 2010, y en 2011 se pone en campaña para fortalecerse, con la intención de construir la profesionalización del trabajo cultural; inspirada en cierta medida por la intención de generar una veta expresiva, una alternativa discursiva, para agitar la escena cultural local.
FORMACIÓN
Para lograr el objetivo de construir una escena de profesionalización del trabajo cultural local, EL TERERÉ quiere apostar a la formación de sus redactores, propiciando espacios para la discusión, proporcionando materiales de lectura y gerenciando asesorías de profesionales. Para tal efecto, mensualmente la administración distribuirá textos y convocará a talleres de escritura y espacios para la discusión acerca de la crítica como trabajo de creación.
CONTACTO
Para más informaciones, comunicarse con Damián Cabrera (0985178636 / 061 584049) u Olga Bertinat (0983622642).
sábado, 4 de diciembre de 2010
Música
D.C.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Ves doble si mirás a través de tu mano
De paseo por las casas, es bueno saludar y sentirse en casa. Ella tiene un lunar enorme en uno de los senos, y el sudor hace que le brillen un poco. La limonada también, cubierta de gotitas, y los dos miramos hacia la calle.
Un automóvil pasa y atropella una gallina. Yo hiervo el agua y la desplumamos juntos. Alguien vacía un almohadón viejo de plumas, y nosotros cubrimos el suelo con puñados húmedos de agua y de sangre con un olor ácido.
Cuando tuvo aquella fiebre, yo me metí bajo sus sábanas porque temblaba mucho. Ahora que los dos miramos a la calle, me pregunto si la lluvia no tardará en llegar.
29 de noviembre
domingo, 31 de octubre de 2010
mar'a
Sin título II. P/A 1. Xilograbado. Damián Cabrera. 2010
AYER Dios te mira
¿y dónde lo que no se mide?
en Valenzuela dice que
una vena de mar dice que
ipypuku: tiene fondo largo te voy a hacer arrodillar
afuera todo está fechado
yo:
ya era
ya
yo
ya otra vez
*me fui al centro, y compré un traje de buzo de la mesita
domingo, 8 de agosto de 2010
WANDERLUST: La parte de los avipones
Cuca estaba sin remera, con una bermuda y sus descomunales championes. Sentado en la terraza de un restaurant coreano, chupaba las últimas pitadas de su bagulho, y se rascaba una axila donde el aerosol le había rociado accidentalmente, dejándole un rastro de puntitos rojos hasta una de sus tetillas. Me gustaría tirarme del Puente de la Amsitad con un salvavidas para ver qué te va a pasar si te tirás, hermano, te vas a romper el cuello, no digas macanadas.
A dos cuadras, Michelly le pedía fuego a Jenifer, que esta noche era Alberto para cuidadarlas a ella y a las otras travestis. La boca de Michelly se abrió con la forma de la de un pececito y se cerró con la de los labios de una flor carnívora sobre el filtro del pabilo tiñéndolo de rojo sangre, el rojo sangre de su colorete.
Eso era en el Parque Chino, y unos metros más adelante estaban las murallas del Centro Regional, murallas que con el motivo de la Copa América los estudiantes habían pintado con escenas folklóricas de los países cuyas selecciones participarían en la competencia, pero que luego fueron reemplazadas por los anuncios políticos y que ahora estaban impecablemente blancas. “Me estoy descascarando, las capas superpuestas de tinta se van desprendiendo de mí, y estoy medio desnuda”, le hacés decir. Te acercaste con el tubo de aerosol y cuando lo arrimaste a la pared, temblando, la muralla tembló, como si se tratara de un organismo, de un bicho que se eriza con timidez. Era un bicho que te daba el lomo, asumía la postura de un ambu’a, la de un tatú bolita, y sus dientes rechinaban de miedo. Cada vez que el bicho temblaba, te ibas metiendo, uno tras otro, un ladrillo en la boca y lo empujabas con ayuda de la mano garganta abajo; o quizás no, quizás sólo te hayas detenido a contemplar la muralla y te haya parecido poético adjudicarle cualidades animales para que tu gesto cobrara un significado más comprensible; quizás, embadurnando la muralla de metáforas tornabas tu gesto más humano para vos.
Cuca estaba sin remera caminando por los tejados del colegio y cuando lo vimos tenía los ojos fosforescentes, como los de los perros cuando el seguridad le alumbra la linterna a Michelly ésta le tira un beso, mi vida, churro, papito, mostrame tu cachiporra, y Jenifer, no, Alberto, no seas pesada, nde puta, le estira de la miniblusa.
Cuca te está mirando desde el último tejado, parado, con las piernas formando un isósceles. Después se puso a mear en las canaletas, pero yo me reí nomás. Entonces él empezó a grafitear la muralla y nosotras nos quedamos a mirarle, porque parecía que iba a ser lindo, y porque el seguridad iba a prenderle una. Pero cuando el seguridad llegó se sentó en un banco que estaba en la avenida y se puso a fumar con las travestis. Buena onda el grafitti del person, me gustó su divague, y el tipo quemó bulbo cuando me vio grafiteando con él, y nos cagamos de risa. La muralla se contorsiona, hace una ola, ondula, y la tierra tiembla y la cal se desprende de las paredes como zifones de talco, y caen pequeños cascotes, y vidrios multicolores que muestran su viso en los brocales, para que nadie salte, agora já era!
Cuca también parece un bicho, recostado contra la muralla con ambas manos apoyadas en la pared y las piernas flexionadas. Parece un boxeador, no, un nadador, porque está sudado como si hubiese salido recién del agua y apenas tiene diesiséis años pero tiene la barba de un rabino, y su padrastro le pega, por eso dice que cuando trabaje va a reunir plata para irse a Bolivia haciendo dedo. Ya está ya. Pega. Quedó bien. Y las travestis aplaudían, y qué kilombo, el seguridad hizo una mueca de desaprobación pero con un filo de sonrisa que supo a aprobación.
Sugerí una cerveza en la estación de servicio, pero las travestis insistieron en que las acompañáramos. Pero enseguida Cuca desapareció, no supimos cómo, y a mí me pareció buena idea volver a casa nomás, no fuera que la policía pasara o no llegara a tiempo para el trabajo, pero parece que me quemo, que ardo por dentro, como si cientos de burbujitas estallasen ensangrentadas bajo mi piel, una rabia de todo, una inflamación, una erección como si no parara de bombear sangre y me fuera a auto-castrar, pero más bien al revés.
Y VOS, ¿CÓMO TE LLAMÁS? La realidad me la tomo muy enserio, nde. Me encanta cuando leo una novela a lo largo de cuya trama se va ahondando en la personalidad de los personajes, en sus miedos, en sus secretos, en sus miserias y desventuras. Mi nombre es Cuca, te dije. Ya sé, pero vos, ¿CÓMO TE LLAMÁS? (Playback: “Decime cuál cuál cuál es tu nombre”). Yo soy Cuca, ¿y vos? Yo soy Michelly. Alberto, Jennifer para los íntimos. Mateo. JAJAJA, ¿como Mateo Gamarra? ¡Sháke Delfina!
Cada vez que le preguntás a alguien por vos es un llamado de auxilio. “Yo no PUEDO verme bien. No me veo con CLARIDAD y no me veo BIEN. ¿CÓMO ME VES?”.
-¿Cómo me ves?
-Te veo bien.
-¿Enserio?
-Sí, se te nota más feliz, más contento, menos deprimido...
-Sí, ya sé, pero... ¿CÓMO me ves?
martes, 6 de julio de 2010
WANDERLUST: La parte de los avipones
PARECE MÁS UN JUEGO.
Por la mañana, el mismo rito de detenerse a mirar y seguir con las vidas. Antes de que termine el día, las paredes blancas, espléndidamente blancas. Por las noches, la espera agazapada (para algunos, como la espera del periódico; para otros, la visita del amante). Por las mañanas, sobre la todavía húmeda pintura blanca, nuevas formas vivas imponiéndose; y por debajo de la pintura blanca, formas ectoplásmicas, los fantasmas de los diseños asesinados tenían una historia como de sombras, detrás de un espeso tul.
En algunos lugares, pasan veinticuatro horas entre un nacimiento y otro, con tanta periodicidad, con tanta visibilidad, que a veces la gente se acostumbra, sigue con sus vidas.
WANDERLUST: La parte de los avipones
Anónimo
Descubrí a un avipón junto a mi muralla esta madrugada. Yo llegaba de una fiesta y lo encontré abriendo su mochila. Al principio tuve el impulso de salir corriendo, pensé que quizás podría estar armado y temí lo peor. Pero fue al revés. Tomó una aerosol y un papel doblado de su mochila y los bajó junto a mi portón, después se alejó trotando despacio y mirando hacia mí repetidamente. Adivinen... En el papel había un dibujo y un poema. Me sentí como un estúpido, pero empecé a garabatear mi muralla con el aerosol. Estaba borracho, y me parecía hermoso, pero a la mañana siguiente era más bien un desastre... Mis viejos se pusieron como locos, y yo también me quejé un poco para disimular. Esta noche voy a salir a dar una vuelta por ahí, no se asusten si les hago una visita, jejeje.
WANDERLUST: La parte de los avipones
El demoledor, ¡eso era! Mañana a las doce, sí o sí. Y volveré inflamado katuete.
Por la ventana de mi pieza no se ve mucho: Habrá que dar una vuelta por la plaza para verlas imperativas; y puesto que la claustrofobia, y dado el buen comportamiento de la ciudadanía, habrá que intervenir, habrá que provocar un sacudón, por no que el hábito nos acostumbre, o que la costumbre nos habitúe. Mañana, después de obedecer, después de cooperar y las calenturas, voy a inquirir en algo que me inflame katuete.
Hay que verlas blancas, espléndidamente blancas. Me paro en medio de la avenida, en medio del zumbido de motores y luces de la hora pico, y las veo levantadas en torno mío: Murallas. Excluyen, separan, decantan. Se cierran hacia fuera, se imponen sobre la libertad. Más que privación de la vista del otro, implican negación de la visión del otro, negación del otro.
Y ahí veo a los griegos, orgullosos de ser civilizados, de que sus murallas los separasen de los bárbaros. Y se trasluce la ideología de las murallas, lo que han sido a lo largo de la Historia. Lo que está dentro de su circuito nos es privado: El ser, lo bueno, lo seguro, lo bello. ¿Y qué queda afuera?: La barbarie, el no-ser, la violencia, lo feo. Imposición de estatus e intimidad. Ojos que no ven, corazón que no siente es un lugar demasiado común para nuestro gusto.
Lo de mañana será algo sencillo, nada complicado; algo que sirva de práctica y a la vez de iniciación. He empezado con las pedradas para infundirme arrojo, y hasta me he instruido en lo que respecta a la fabricación de bombas caseras, pero intuyo que lo mío va por otro camino. Voy a hacer un grafitti, bastará con una paloma de la paz o alguna boludez como esa, qué sé yo.
Estoy lejos de dar la otra mejilla. Los ladrillos se atiborran en mi boca y los dientes me duelen terriblemente. La masa húmeda de cemento asoma por mi boca, mis cachetes hinchados, mis ojos rojos. Me resulta imperioso retrucar. Pero sin tradición de violencia -con aquellas violencias épicas distorsionadas o proscriptas-, con el concepto de violencia remitido a lo doméstico, a lo delictivo, me propongo recrear la violencia para que hable por lo que creo. Pero no estoy seguro de lo que quiero, los cuestionamientos me atraviesan, porque soy joven y tengo miedo de equivocarme, tengo miedo de que mis contemporáneos me cuestionen, que la historia me cuestione, militante trivial de quién sabe qué. En particular, me perturba eso de pensarme con lástima, de pensar mi dolor como un dolor distinto, casi ennoblecedor. Por eso milito en el anonimato, aunque eso no determina nada. ¿Habría sido más digno militar en el anonimato asqueado por el narcisismo? No importa. Lo cierto es que visibles o invisibles los demoledores están por ahí, agazapados, entablando sus luchas en la intimidad en nombre de un... ¿bien mayor? A estas alturas, más de lo que pueda pensarse de mí, me preocupa lo que pienso yo de todo esto, ahora que he leído tanto y me he vuelto tan escéptico. No sé de dónde tanta rabia, pero sé que debería ser una rabia funcional.
miércoles, 23 de junio de 2010
WANDERLUST: Hay que salir de la isla. Xiru ombokuru La babosa.
Areguá, 29 de Enero de 1945.
Padre Rosales:
Le escribo esta carta con la más pura resignación de una mujer cristiana y padeciente de cuantos sufrimientos sean posibles, pero con total conciencia de que el acto de denuncia que llevo a cabo contra mi hermana no es más que para su bien y el bien de la iglesia que está deshonrando en la comisión Pro-Templo con el cargo de presidenta que usted mismo le ha conferido.
Debo confesarle, padre, con honda tristeza, que mi pecadora hermana, desde la muerte del señor Salcedo, se dedica a la lasciva lectura de libros pornográficos que tiene de amontones abarrotados en los cajones de su cómoda. Se pasa los días encerrada en su cuarto hojeando esas páginas asquerosas de las que chorrea lujuria. Debo decirle que imagina a los pobladores aregüeños como personajes de esas noveletas compartiendo capítulos con ella. Es probable que usted mismo esté pecando en la mente de esa morbosa pecadora que es mi hermana. Imagínese, todo un ministro de la iglesia pecando en el pensamiento de esa impura.
Además debo decirle, aunque esta confesión me produce mucha vergüenza, que mi hermana ha caído en el muy puerco vicio del alcohol, y se bebe botellas y botellas de licor de anís que esconde en su cuarto, al que me niega acceso. ¡A mí que soy su única hermana!
Es sabido demasiado por todo el pueblo que la muy miserable me tiene a pan y agua desde hace siete años y que me obliga a firmar unos recibos a cambio del poco dinero que me da y con el que tengo que sobrevivir. Ni siquiera me permite ocupar a Pilar, la sirvienta, por lo que tengo que ocuparme del aseo de mi habitación, poniendo en riesgo mi salud, que por mi edad no tiene el vigor de años atrás.
Debería ver cómo se viste, la libidinosa. Parece, y perdone que lo diga, Padre, una de esas mujerzuelas que se pasean por los lupanares oliendo a caña y humeando sus cigarrillos; debe saber, padre que mi hermana también fuma, y eso no es un acto digno de una mujer decente.
Aún tengo para contarle infinidad de cosas de esta mi hermana que demasiado es pecadora, pero no quiero hartarle con estos pecados mortales que seguramente a usted lo deben estar turbando. Me despido de usted esperando que la gracia de Dios Nuestro Señor se derrame sobre Usted en abundancia y que tome pronta acción para separar a mi hermana del cargo de presidenta y colocar a una mujer más cristiana y más pura y consciente de la situación inmoral del resto de la población aregüeña y capaz de sacrificarse para salvar el alma de sus prójimos del fuego del infierno.
Humildemente,
Doña Ángela Gutiérrez
WANDERLUST: Hay que salir de la isla. Xiru ombokuru La babosa.

Te escribo esta carta para contarte todo lo que estoy sufriendo en mi estancia en Aregua y la triste vida matrimonial que llevo.
Hace unas noches, lo pesqué a Ramón visitando la pieza de la catinga de Paulina. Me asquea que después de haberse revolcado con ella tenga ganas de tocarme a mí. Creo que la estancia en el campo le está haciendo daño, se está volviendo cada vez más campesino. Ha cambiado su modo de andar y de vestir, ya no se afeita y se la pasa hablando en guaraní y riéndose con otros campesinos cuyo parecido con Ramón me aterra cada día más.
La noche anterior llegó borracho, como casi todas las noches. Entró a la pieza lanzando injurias contra ti y contra mí. Mientras te cuento esto derramo algunas lágrimas sobre la carta, pero es que anoche Ramón me pegó y armó un escándalo del que todo Aregua se ha enterado, ya que los vecinos tuvieron que acudir a salvarme porque por poco me mata.
Papá, yo pensaba que la estadía de Ramón en la tranquilidad del campo lo ayudaría a escribir la novela de la que tanto habla, pero anoche nos acusaba de culpables de su relegación literaria. Te acusa de miserable por no haberle ayudado a irse a Buenos Aires o haberle dado una casa en Asunción.
Me duele tener que concordar con él, querido padre, pero, creo que Areguá lo está animalizando y que Asunción podría devolverle los modos de hombre de ciudad que ha reemplazado por los del tosco campesino.
Te pido, querido papá, que pienses en el tormento que estoy viviendo en esta casa, lejos de mis amistades y sometida a la violencia y la infidelidad de Ramón. Espero que puedas ayudarme en la brevedad posible y ayudar a Ramón para que vuelva a civilizarse.





